por administrador | Abr 20, 2017 | Blog ES |
Gracias al grafeno logran convertir agua de mar en agua potable.
¿Transformar agua de mar en agua potable con un tamiz de grafeno? Lo han conseguido. Un equipo de científicos de la Universidad de Manchester (Reino Unido) ha logrado crear unas membranas de óxido de grafeno que no se agrandan en contacto con el agua y que son capaces de tamizar las sales comunes. Transformar el agua de mar en agua potable podría proporcionar este preciado bien a millones de personas en el planeta que tienen dificultades para acceder a fuentes adecuadas de agua limpia.
Los poros del tamiz de grafeno diseñado por los expertos son tan pequeños que puede controlarse con precisión hasta a escala atómica, por lo que es posible tamizar las sales comunes. Estas membranas de óxido de grafeno desarrolladas en el Instituto Nacional del Grafeno ya han demostrado el potencial de filtrar pequeñas nanopartículas, moléculas orgánicas, e incluso las sales grandes.
Hasta ahora, sin embargo, no se podían tamizar las sales comunes porque requerían tamices aún más pequeños y las membranas se hinchaban al ser sumergidas en agua, con lo que las sales más pequeñas aún seguían filtrándose junto con el agua.
Para resolver este problema, los científicos diseñaron una estrategia para para evitar la inflamación de la membrana cuando se expone al agua. De esta manera, al filtrar el agua salada, esta ya sí es segura para beber, pues hasta las sales más minúsculas quedan atrapadas en este filtro, ya que el tamaño de los poros puede controlarse con enorme precisión para poder separar la sal disuelta en agua u iones y moléculas, ajustando el tamaño al de estas partículas.
«La realización de membranas escalables con tamaño de poro uniforme a escala atómica es un importante paso adelante y abrirá nuevas posibilidades para mejorar la eficiencia de la tecnología de desalinización», explica Rahul Nair, coautor del trabajo.
Los científicos esperan crear estas membranas de óxido de grafeno a escalas más pequeñas con objeto de poner a disposición de los países que no tienen infraestructura financiera para una planta de desalinización a gran escala, una forma de poseer agua dulce segura y accesible.
Las tecnologías de desalinización se han convertido en un imperativo con la reducción de los suministros de agua a causa de los efectos del cambio climático.
Fuente: muyinteresante
por administrador | Abr 10, 2017 | Blog ES |
¿Puede la desalinización ser la solución para la crisis mundial del agua? Cerca de 700 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable. Y 1.800 millones de personas vivirán en condiciones de escasez grave de agua para 2025, según Naciones Unidas informó la fuente de BBC. Pues tocará bebernos el agua del mar.
Con motivo del Día Mundial del Agua este 22 de marzo, preguntamos a los lectores de BBC Mundo qué les preocupa en relación con este recurso vital. Y uno de los interrogantes más populares fue: ¿puede la desalinización ayudar a resolver la crisis mundial del agua? Investigamos cuáles son sus principales desafíos.
Hay cerca de 18.000 plantas desaladoras o desalinizadoras en el mundo, según la Asociación Internacional de Desalinización, IDA, por sus siglas en inglés. Sin embargo, esas plantas satisfacen sólo entre el 1 y 3% de la necesidad de agua potable a nivel mundial, según confirmó a BBC Mundo Miguel Ángel Sanz, director de desarrollo estratégico de la compañía francesa Suez Treatment Infrastructure y uno de los directores de IDA.
¿Qué ha impedido la extensión más rápida de esta tecnología y por qué una de las regiones donde se espera un mayor crecimiento en el futuro es América Latina?
El gran factor limitante de la desalinización es que requiere grandes cantidades de energía. Y ello explica en parte por qué algunas de las mayores plantas se encuentran en países ricos en recursos energéticos como Arabia Saudita. Hay dos tipos de métodos de desalinización, explicó a BBC Mundo José Luis Sánchez Lizaso, profesor del departamento de Ciencias del Mar y Biología Aplicada de la Universidad de Alicante.
«Por una parte están los métodos que usan calor que, con diferentes variantes, evaporan el agua y la vuelven a condensar, lo que básicamente consiste en imitar el ciclo natural de evaporación y lluvia».
«El segundo grupo de métodos se basa en membranas que permiten separar el agua de las sales para lo que también necesitan energía normalmente suministrada en forma de energía eléctrica que luego se transforma en energía mecánica», señaló Sánchez Lizaso. El principio de calentar agua de mar para producir vapor que luego se condensa, fue mencionado ya por Aritóteles hace unos 2.400 años, cuando describió cómo navegantes usaban ese método de destilación.
Pero fue en el siglo XX que la tecnología avanzó a escala industrial. La mayor planta desalinizadora del mundo, la de Ras Al-Khair, en Arabia Saudita, usa este mecanismo, denominado método de evaporación térmica. Pero el 70% de las desaladoras del mundo, incluyendo las de Chile, usan el otro mecanismo, descubierto en la década del 60 y perfeccionado desde entonces, el de hacer pasar el agua de mar por membranas, en un método que se denomina «ósmosis inversa».
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